10 consejos para comer fuera de casa​ con alergias alimentarias
Por Álvaro Cereceda – Febrero de 2020
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Todos aquellos que sufrimos intolerancias o alergias alimentarias, o que tenemos en nuestro entorno cercano a alguien que las padece, hemos experimentado las complicaciones a la hora de salir a comer fuera de casa. Muchas veces estas incluyen estrés, ansiedad e inseguridad al tener que explicar nuestras necesidades a camareros, encargados o cocineros.

Somos conscientes de que no se trata de una tarea fácil, ya que depositamos nuestra salud en manos de otras personas. Lo que provoca en multitud de ocasiones pasar la comida en tensión, expectantes de qué puede ocurrir. Todo este proceso agotador convierte algo tan cotidiano como salir a comer fuera de casa en una labor tediosa, que nos deja sin energía. Pero no por ello es imposible.

Del mismo modo, también sabemos lo que es salir de un restaurante celebrando la comida como una victoria. Ya que ese proceso frustrante deja paso a la satisfacción cuando encontramos establecimientos que se adaptan a nuestras necesidades y nos prestan un buen servicio, que nos hace sentir tranquilos y seguros.

Para conseguir tener una buena experiencia en un restaurante, es muy importante tomar todas las precauciones posibles, minimizando los riesgos a los que nos exponemos.

 

Aquí van nuestros 10 consejos para comer fuera de casa con alergias alimentarias

1. Infórmate sobre el tipo de restaurante

¿Tienes un restaurante en mente que te gustaría probar? Echa un vistazo a su carta, de manera online o presencial, para tener una idea más clara de la comida que ofrecen, y los posibles riesgos que esta podría tener. Esto también te permitirá hacerte una idea con antelación del plato o platos por los que te gustaría preguntar.

 

2. Avisa con antelación

En algunas ocasiones ya estamos sentados en la mesa cuando un camarero nos informa de que no pueden ofrecernos nada. Para evitar esta situación, es recomendable haber avisado previamente al restaurante, exponerles tus necesidades y averiguar qué posibilidades hay de comer allí. Quizá resulta que no puedes pedir aquello que tenías en mente, pero pueden ofrecerte alguna alternativa adaptada a ti para la hora de comer.

 

3. Evita las horas punta

Acudir al restaurante en un horario menos concurrido permitirá que el personal pueda dedicar más tiempo y recursos para adaptarse a tus necesidades, y elaborar tu comida con mayor precaución. Debemos comprender que en restaurantes con cocinas pequeñas, seguramente no puedan garantizarnos una comida segura en momentos de máximo ajetreo.

 

4. Informa y observa

A tu llegada al establecimiento expresa tus restricciones alimentarias y observa sus reacciones. Si ves al personal inseguro o nervioso a la hora de responder tus dudas, será mejor que preguntes si hay alguien que controle mejor el tema con quien puedas hablar, o directamente optar por ir en busca de otro restaurante que te pueda ofrecer mayor confianza.

 

5. Encuentra el interlocutor adecuado

Generalmente será el encargado quien esté más preparado para atender tus necesidades alimentarias. Además de poseer más conocimiento sobre la cocina, sus platos, y las posibles variaciones que se podrían llegar a hacer. De todos modos, si el camarero que te atiende te da confianza, y resuelve eficazmente tus dudas, será una buena opción hacerle el pedido a esa persona.

 

6. Pregunta, pregunta y pregunta

No sientas que eres un incordio por hacer todas las preguntas que necesites. Tu salud es lo más importante. Pregunta por qué ingredientes componen aquello que quieres consumir, si viene con acompañantes, dónde lo elaboran, etc.  Si desconfías de algún ingrediente, pide que revisen la composición del mismo, o si desconfías sobre una posible contaminación cruzada, pregunta si existe contacto con algún otro alérgeno del que sospeches. No hagas el pedido hasta que no estés convencido de que has averiguado todo cuanto necesitabas.

 

7. Solo una voz

A la hora de exponer tus restricciones alimentarias, es importante que sea solo una persona quien hable y exprese las consideraciones que sean oportunas. Esto evitará distracciones en quien os atienda, y permitirá que retenga mejor el mensaje, muy importante para que pueda retransmitirlo en cocina con mayor claridad.

 

8. ¡No hagas suposiciones!

El haber comido un determinado plato infinidad de veces anteriormente, incluso en el mismo restaurante, no lo convierte en un plato seguro para ti.  Los ingredientes con los que se elabora, así como los procesos de cocina, pueden variar. Por ello, es crucial tener toda la información antes de pedir.

 

9. Información sobre alérgenos

Hablamos principalmente de tablas de alérgenos o iconos en el menú. No hemos comentado este aspecto con anterioridad, porque creemos que en la mayoría de casos es más efectivo resolver nuestras dudas hablando con el personal. El problema con este tipo de información, que por ley todo restaurante debe tener, es que no siempre es fiable. Ya que en ocasiones se elabora de manera casera, sin tener formación en materia de alérgenos, ni contemplar la contaminación cruzada, por lo que fácilmente dará lugar a error.

Claro que también hay casos en los que dicha información está trabajada y refleja la realidad de la cocina, pero el problema está en no poder distinguirlas. En todo caso, recomendamos no fiarnos al 100% de este tipo de información, aunque sí consultarla para descartar platos no aptos para nosotros, y posteriormente, comentarle nuestra situación al personal para aclarar nuestras dudas.

 

10. No olvides llevar tu medicación

Es imposible asegurar el riesgo cero en un restaurante. Por tanto, es muy importante que vayas siempre preparado con tu medicación en caso de reacción, y que quienes te acompañen conozcan cuál es el procedimiento a seguir en caso de que algo vaya mal.

 

Extra: Revisa la comida

Parece una obviedad, pero cuando te sirvan la comida revisa que sea acorde a lo pedido, e identifica sus ingredientes. Si desconfiaras de algo, será mejor preguntar de nuevo al personal.

Comer fuera de casa debería ser una experiencia agradable para todos, ya sea una comida en familia, o una cena con amigos. Esperamos que con estas recomendaciones, os sintáis más preparados para aventuraros a conocer nuevos restaurantes, comidas y sabores.

Esperamos que con estos consejos, os sea más fácil comer en restaurantes con vuestras alergias alimentarias. Y vosotros, ¿daríais algún otro consejo que os funcione? Si es así, dejadlo en los comentarios, y os leemos.

¡Que nuestras limitaciones no nos detengan!

Álvaro Cereceda
Álvaro Cereceda

Creador de Applergy. Multialérgico convencido de que juntos seremos el cambio en el sector de la restauración.

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2 Comments

  1. Lara 20 abril 2020 en 18:12 - Responder

    ¡Muchas gracias por los consejos!
    Sobre todo creo que es muy importante quitarnos la vergüenza y preguntar siempre, no dar por hecho nada solo por los ingredientes que veamos en la carta, que luego nos puede pasar factura!

    • Álvaro Cereceda Prieto 20 abril 2020 en 19:32 - Responder

      ¡Eso es, Lara! No puede darnos vergüenza el tener que preguntar, e incluso repreguntar, ya que, sin tener la información en nuestra mano, no podemos decidir. Como tú bien comentas en tu reseña de SUMO, en todo caso los ingredientes de la carta nos pueden ayudar a descartar qué platos no podemos comer, pero desgraciadamente, no son una garantía de cuáles sí.

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